La carne, ¿poco o muy hecha?

La carne, ¿poco o muy hecha?

Una de las preguntas fundamentales que se le hace al comensal que va a comer carne a la brasa en Valencia es si la prefiere poco hecha o muy hecha. Está claro que cada persona es un mundo y tiene un gusto completamente diferente, pero por lo general los tipos de cocción de la carne hacen variar el sabor e incluso las propiedades del alimento.

Por ejemplo, la carne a la brasa en Valencia que está poco hecha tiene la ventaja de no contener sustancias cancerígenas, lo que es muy positivo para nuestra salud. No obstante, al no someterse durante tanto tiempo al calor, la probabilidad de que bacterias como la Salmonella o la Escherichia coli se desarrollen es mayor.

Por otro lado, la carne muy hecha hace que los gérmenes patógenos desaparezcan, pero en cambio pueden formarse sustancias cancerígenas como los hidrocarburos aromáticos o las nitrosaminas.

A partir de estos datos podemos hacernos la gran pregunta, ¿es mejor la carne hecha o poco hecha? Desde el punto de vista de los nutricionistas, lo más recomendable desde un punto de vista saludable es buscar un término medio en la cocción, estando lo suficientemente hecha como para eliminar las bacterias pero no tanto como para producir las siempre peligrosas sustancias cancerígenas.

No obstante, las propiedades de la carne no son lo único que cambia, pues el sabor también varía significativamente de una carne más hecha a una carne algo menos hecha. Así pues, hay personas que pueden no tolerar el sabor a la carne muy hecha y que les encante la carne poco hecha, o viceversa. En conclusión, lo mejor es seguir los instintos de nuestro paladar y decantarnos por la carne que más no apetezca en cada momento.

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